Mundos de rol
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Se ve qué desbloquea cada marca 🏷️
Sobre las marcas descansa la mitad de las condiciones de un mundo: una abre una técnica, otra da por cumplida una misión, la tercera acredita la pertenencia al clan. Pero vivían como slugs pelados en campos de texto, y qué abría realmente cada llave lo sabía solo el máster.

🎯 La escena recibe una dirección, no un final
Antes, una escena seguía hasta que alguien decidía que ya bastaba. Ahora tiene una dirección definida: hacia dónde avanza y bajo qué condición se considera jugada. Cómo termina en realidad lo sigue decidiendo el juego.

🗺 El mundo se volvió visible
Las tarjetas de ubicación eran rectángulos idénticos con la imagen apagada: un nudo con mil mensajes se veía igual que un callejón vacío. Ahora el tamaño de la baldosa significa el peso del lugar.

🎬 Las escenas recordaron dónde ocurren
El PNJ «Rata» — una bestia del tamaño de un zapato — se puso en cuclillas, llevó la mano al cinturón bajo la chaqueta y dijo: «— Con maña.» Lo arreglamos, junto con algunas otras cosas que hacían que los mundos sonaran anodinos.

⚡ Las habilidades se volvieron mecánica de verdad
Antes una habilidad era una ficha con una sola línea de coste, y el efecto se lo inventaba la IA. Ahora hace exactamente lo que se le puso dentro.

🏠 El personaje ya tiene casa propia
Piso, nave, coche, dimensión de bolsillo: ahora son una misma entidad, un espacio con dueño. Y que se puede perder.

⚔️ La muerte se volvió real
Rematar a un enemigo caído solo funcionaba si la IA se acordaba por su cuenta. Si no lo hacía, el rival se levantaba intacto. Ahora el desenlace del combate lo calcula el código.