Antes había que montar un mundo: configurar módulos, crear lugares, buscar un narrador. Ahora basta con una premisa: abres una sala, pones el lugar, creas los roles y juegas. Lo que no toman las personas, lo lleva la IA.
Sala — lugar, tono, roles y plazas; invitas con un enlace o llamas en el chat
Meta del rol — la intención del autor, solo la ve quien toma ese rol
Balance — una lectura de tu interpretación: fuerzas, qué pulir, mejor momento citado
Aviso — llega cuando es tu turno o cuando la escena puede continuar
Las escenas adultas quedan tras una advertencia: las abres tú, si quieres.
