El PNJ «Rata» — una bestia del tamaño de un zapato — se puso en cuclillas, llevó la mano al cinturón bajo la chaqueta y dijo: «— Con maña.» Lo arreglamos, junto con algunas otras cosas que hacían que los mundos sonaran anodinos.

  • Manda la naturaleza — una bestia no se expresa en lengua humana si la trama no le da un motivo

  • Su propio equipo — un PNJ conoce sus habilidades y lo que lleva encima, así que ya no se inventa utilería

  • Memoria del mundo — un viejo enemigo entra en la taberna y la prosa lo recibe como a un conocido, no como a un desconocido

  • Tono y planteamiento — el estilo del mundo y el propósito de la escena los fija su autor, no el gusto promedio del modelo

  • Figurantes 🚶 — los PNJ sin historia propia también tienen turno, y quien se metió en un barrio ajeno sabe volver a casa

Y el modelo por fin ve que un personaje está molido: «10/48 — al límite», y no un número desnudo.