Hasta ahora solo vivía el plano de la escena: fuera de ella, una habilidad era una línea en la ficha. Ahora se usa directamente en la ubicación, tanto por jugadores como por PNJ.

  • Una declaración en el mensaje — eliges la habilidad, señalas el objetivo y escribes tu turno: el coste sale de tus barras, una tirada decide el resultado y el rastro queda justo debajo del mensaje. Dañar a alguien vivo sigue exigiendo una escena: ahí están la defensa y el derecho a responder.

  • Objetos de ubicación — un armario de provisiones, matorrales junto al río, una caja en el rincón: se registran, y más de una vez. Unos saben dónde está, otros primero deben verlo.

  • Los PNJ con las mismas reglas — recuerdan las fuerzas gastadas y las heridas entre escenas, usan lo suyo y toman del mundo lo que necesitan, en vez de inventarlo en el texto.

El mundo ha dejado de ser un telón entre escenas: por fin hay algo que hacer en él.