Antes una habilidad era una ficha con una sola línea de coste, y el efecto se lo inventaba la IA. Ahora hace exactamente lo que se le puso dentro.
Efectos — varios por habilidad, activos y pasivos. Los grados los corrigen y los apagan: las penalizaciones del novato se van con el desarrollo
Al objetivo — el daño vuela hacia el enemigo, no hacia quien la usó. También hay área
Inversión 💥 — el jugador decide cuánto verter: una misma habilidad golpea a media fuerza o con todo
Disipación — se puede arrancar el delirio ajeno, no solo colgar el propio. Un antídoto apaga el veneno por el mismo mecanismo
Escaparate — cada habilidad tiene su dirección: quien la busca por su nombre acaba en tu mundo
Las pociones también dejaron de ser texto: te la bebes y te cura según los números, y el frasco sale de la mochila.
