Un mundo en diez idiomas vivía por su cuenta: en las páginas de todas las técnicas de Naruto, en nueve locales, se reproducía un mismo vídeo ajeno, y las entradas del menú se habían corrido: «Reglas» aparecía como «Clanes» y «Rol» como «Mundo». Encontramos la causa: la traducción guardaba una copia de la página entera y se direccionaba por número de bloque. Ahora guarda solo los textos y va atada al bloque en sí.
El rediseño llega — la estructura la dicta el original: cambias la maquetación y cambia en todas partes, no solo en el idioma de origen
Las etiquetas se quedan en su sitio — bloques y entradas de menú se direccionan por su propio id, y reordenarlos ya no deja la traducción en el vecino
Los medios no desaparecen — imágenes, vídeos y enlaces vienen del original; la traducción aporta únicamente el texto
Los artículos se pueden editar — insertar un párrafo en medio ya no borra por completo el cuerpo traducido
Lo manual sigue siendo manual — una traducción por IA desde la administración ya no se hace pasar por corrección humana ni deja el idioma al margen de futuros cambios
Un fallo del proveedor no castiga — una suscripción vencida o un límite de peticiones ya no manda cientos de campos a un parón de un día
Y los detalles que se notan enseguida: los enlaces del constructor y del menú llevan al idioma de la página y no al suyo propio, y el listado de artículos en japonés ya no muestra tarjetas en ruso.
